
El Juzgado Municipal de Faltas dispuso la clausura temporal de un predio ubicado en calle Santiago del Estero al 2100. La medida fue tomada tras detectarse actividades de acopio y desguace de materiales que no contaban con la debida autorización.
Tras una serie de denuncias de los vecinos y diversas inspecciones de rutina, las autoridades municipales de Rafaela procedieron este martes a clausurar un establecimiento situado en calle Santiago del Estero al 2100.
El operativo fue ejecutado por el Ente de Control Municipal en cumplimiento con una resolución del Juzgado Municipal de Faltas de 3.ª Nominación.
En el predio, las autoridades constataron el funcionamiento irregular de una chacarita dedicada al depósito, procesamiento y comercialización de materiales.
Según el informe oficial, el lugar también realizaba tareas de desguace y compra-venta de metales, actividades que excedían las normativas urbanas para la zona y que motivaron la intervención judicial ante las irregularidades detectadas.
Un operativo coordinado para garantizar la convivencia urbana
Para efectivizar la clausura, personal del municipio se presentó en el lugar y colocó las fajas de seguridad pertinentes.
El procedimiento contó con el despliegue preventivo de efectivos de la Policía de la Provincia de Santa Fe y agentes de la Guardia Urbana Rafaelina (GUR), quienes garantizaron que la diligencia se desarrollara con normalidad.
Desde el Departamento Ejecutivo Municipal explicaron que este tipo de intervenciones tienen como objetivo primordial «garantizar el cumplimiento de la normativa vigente» y proteger la seguridad, higiene y la tranquilidad de los vecinos en el sector.
Antecedentes y control municipal
La clausura es el resultado de un proceso administrativo previo, iniciado tras la recepción de reiterados reclamos vecinales sobre el movimiento inusual de materiales y el impacto del desguace en el barrio.
Con esta medida, el Municipio reafirma su política de control sobre espacios que operan fuera del marco legal, buscando mitigar posibles riesgos ambientales y de inseguridad que estas actividades no reguladas pueden generar en la trama urbana de la ciudad.
