jueves, abril 16

Ciencia, territorio y desarrollo: el compromiso del CIT Rafaela en el Día de las y los trabajadores de la ciencia

En el marco del nacimiento de Bernardo Houssay, el Centro de Investigación Transferencia Rafaela destaca la importancia de la investigación situada y comprometida, y alerta sobre el impacto del desfinanciamiento en el sistema científico.

En el marco del Día de las y los trabajadores de la ciencia, que se conmemora cada 10 de abril en nuestro país, desde el Centro de Investigación y Transferencia (CIT) Rafaela queremos poner en valor el rol estratégico que cumple el sistema científico-tecnológico en el desarrollo del país, especialmente cuando se encuentra profundamente vinculado con su territorio.

El CIT Rafaela es una unidad de doble dependencia entre el CONICET y la Universidad Nacional de Rafaela, creada con el objetivo de generar conocimiento aplicado a problemáticas locales y regionales.

Su desarrollo se inscribe en una lógica de ciencia federal con anclaje territorial, articulando con actores productivos, instituciones educativas y organismos públicos, en una región caracterizada por su dinamismo industrial, agropecuario y tecnológico.

Esta inserción permite que las investigaciones no sólo produzcan conocimiento académico, sino que también contribuyan al desarrollo socioproductivo, la innovación y la mejora en la calidad de vida de la población.

Actualmente, el CIT Rafaela está conformado por un equipo interdisciplinario de investigadores, investigadoras, becarios/as doctorales y posdoctorales y personal técnico y de apoyo.

Las principales líneas de investigación se integran a Grupos de Trabajo sobre Energía, Medio Ambiente e Industria; Estudios Territorio, Ambiente y Sociedad; Género, Cultura y Sociedad; Estudios sociales sobre Sensibilidades, Estructuración social y Trabajos. Cada uno de estos Grupos cuenta con Líneas específicas de trabajo, atentas a las problemáticas socioterritoriales.

Hoy, este entramado académico, científico y socioproductivo se encuentra en una situación
crítica. La paralización de ingresos a la carrera de investigador científico, el retraso en la
efectivización de cargos ya concursados, la falta de financiamiento para proyectos y el
deterioro del poder adquisitivo de los salarios impactan directamente en la continuidad de
las líneas de investigación y en la formación de nuevas generaciones de científicos y
científicas.

A esto se suma la paralización de convocatorias clave, como son los Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica (PICT), que limita gravemente la posibilidad de desarrollar investigaciones en curso.

En este contexto, resulta especialmente preocupante el incumplimiento de la Ley de Financiamiento del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Ley 27.614), sancionada en 2021, que establece un incremento progresivo de la inversión en ciencia hasta alcanzar el 1% del PBI.

Lejos de cumplirse, el presupuesto actual se encuentra por debajo de lo estipulado, afectando el funcionamiento del sistema en su conjunto y comprometiendo su sostenibilidad a mediano y largo plazo.

Asimismo, el incumplimiento por parte del gobierno de la nueva Ley de Financiamiento Universitario (Ley 27.795) sancionada y ratificada por el Congreso durante 2025 no hace más que agravar el escenario, en tanto el sistema científico nacional encuentra en las universidades un eje esencial para su desarrollo.

La ciencia argentina ha demostrado históricamente su capacidad de generar conocimiento de excelencia atento a problemáticas territoriales, formar recursos humanos altamente calificados y aportar soluciones a problemas estratégicos del país. Sostener y fortalecer este sistema no es un gasto, sino una inversión clave para el desarrollo soberano y la transformación social.

A pesar del contexto adverso, quienes trabajamos en el sistema científico seguimos apostando al conocimiento, a la formación y a la construcción colectiva de soluciones.

Creemos en una ciencia comprometida con su sociedad y con la democracia, capaz de dialogar con sus territorios para proyectar a futuro. Por eso, en este día, reafirmamos la importancia de defender y fortalecer el sistema científico argentino, como condición necesaria para un país más justo, equitativo y con oportunidades para las próximas generaciones.

¿Por qué se determinó esta fecha conmemorativa?

El Día de las y los trabajadores de la ciencia y tecnología se celebra cada 10 de abril en Argentina, en conmemoración a la fecha de nacimiento del Dr. Bernardo Houssay, primer premio Nobel de Medicina de América Latina y fundador de CONICET.

Se trata de una fecha que busca destacar la labor científica, fomentar el desarrollo de la ciencia y reivindicar los derechos laborales del sector.
Para conocer sobre el trabajo del CIT Rafaela: https://citrafaela.conicet.gov.ar/

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