
La comunidad católica de Rafaela protagonizó una profunda jornada de fe durante el Vía Crucis decanal, que reunió a parroquias y movimientos en un clima de recogimiento, oración y participación.
El cierre de la celebración estuvo marcado por la representación del grupo de teatro Hermana Clare, perteneciente a la parroquia San Pedro y Santa Josefa, y por el mensaje del obispo diocesano, Pedro Torres.
“Ser puentes de paz”
Durante su reflexión, el obispo retomó el saludo de Francisco de Asís, “paz y bien”, y lo propuso como guía para la vida cristiana actual. “Jesús está vivo, Jesús es nuestra paz y la buena noticia de la misericordia del Padre”, expresó.
Además, invitó a los fieles a asumir un rol activo en la construcción de una sociedad más fraterna: “Estamos llamados a ser puentes de paz y no muros”, sostuvo.
Un mensaje cercano a la realidad
En ese sentido, utilizó una imagen vinculada a un hecho local para reforzar su mensaje: hizo referencia a la rotura de una alcantarilla en la Ruta 34, señalando que, aunque a veces no seamos “grandes puentes visibles”, cada persona cumple un rol importante.
También recordó la figura de Simón de Cirene como ejemplo de compromiso y solidaridad: “El mundo necesita instrumentos de paz, necesita que nos apoyemos y caminemos juntos”, remarcó.
Llamado a vivir la fe en lo cotidiano
En otro tramo, el obispo advirtió sobre la necesidad de llevar el Evangelio a la vida diaria. “El Evangelio todavía no ha transformado nuestros centros de interés y nuestra escala de valores”, afirmó, señalando la importancia de evitar la “desidia espiritual”.
Cierre con esperanza
La celebración concluyó con el rezo del Padre Nuestro y la bendición final. Antes de despedirse, el obispo dejó un mensaje de cara a la Pascua: “Esperando la luz que vence las tinieblas, les deseo muy feliz Pascua”.
La multitud acompañó cada una de las estaciones en un clima de fe, reafirmando el espíritu comunitario en la antesala de la celebración pascual.

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