Se implantó dos aletas en el cráneo para experimentar nuevos sentidos

Curiosidades 05/12/2020 Por ultimas24.com
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Manel De Aguas (24) es catalán y diseñó un órgano para -según él- conectarse con la naturaleza. Se autopercibe como Transespecie, una elección de identidad que, explica, “une la tecnología con la naturaleza”.

Según Manel De Aguas (24) no hay mejor manera de relacionarse con la naturaleza que a través de la tecnología. Parecen dos conceptos lejanos, incluso opuestos, pero este joven artista catalán encontró el punto en común.

Manel es fotógrafo y productor musical. Nació en Barcelona, tiene dos hermanos -una es su melliza- y desde hace tres años se autopercibe como Transespecie.

¿Qué es eso? “No me considero cien por ciento humano. Mi persona no coincide con el concepto biológico que se conoce”, explica. Pero lejos de quedarse en la teoría, dio un paso arriesgado en pos de su identidad y se implantó dos aletas de silicona de 500 gramos -que él mismo diseñó- a cada lado de su cabeza.

Este órgano, como él lo llama, está conectado a un microchip que le permite percibir, entre la piel y el hueso, vibraciones de sonido, la humedad, la presión y la temperatura.

Para realizar semejante implante dérmico, Manel tuvo que viajar hasta Japón. Por supuesto, debe soportar algunas consecuencias. “Tengo la zona de la piel resentida. Y me quito las aletas para dormir y bañarme. Estoy acostumbrado a que la gente me mire por la calle, pero la verdad es que no me afecta”, reconoce.

En esta elección de identidad, Manel también se define como cyborg. Según la RAE (Real Academia Española) es un “un ser formado por materia viva y dispositivos electrónicos”. A su vez, la asociación Cyborg aclara que son la unión entre la cibernética y los organismos. Dado que ambos están en evolución exponencial”. Esta definición es muy vasta y por lo tanto se puede interpretar de diversas formas.

De Aguas, por su pasión por el mundo marítimo, fundó en el 2017 la asociación Trans Species Society junto a Neil Harbisson (el primer cyborg reconocido en el mundo por un gobierno) y la artista Moon Ribas, coreógrafa y durante mucho tiempo tuvo sensores sísmicos en los pies para poder percibir “los latidos de la tierra”.